LAS EMPRESAS ZOMBIES

Esta semana, invitado por la Associació Empresa Familiar de Lleida, participé en el webinar que con el título “Gestión de la Tesorería. Cómo no llegar a situaciones críticas“ José Manuel Fernández Pérez director de la Zona Este de DEUTSCHE BANK y yo como economista especializado en empresa familiar y reestructuraciones, tuvimos la oportunidad de hablar del panorama de la banca y las empresas en el contexto actual.
Mis estimados y estimadas lectores de artículos y posts que publico en mis redes sociales, conocen mi empeño e insistencia en tener una estructura empresarial fuerte y organizada. Cómo insisto en la necesidad de reestructurar y trabajar bajo unos criterios de Control de Gestión con unos indicadores (KPI) muy determinados.
El endeudamiento en España ha crecido exponencialmente. Los bancos han prestado dinero con el aval del ICO pero en definitiva como dijo José Manuel, los que prestan el dinero son los bancos. La banca observa el excesivo apalancamiento empresarial y se está planteando una toma de decisiones muy drásticas. ¿A quién vamos a refinanciar? ¿Preferimos dotar directamente y así sabemos exactamente las pérdidas asumidas? Seguir inyectando cómo y a quien. Por tanto, a la pregunta de cómo hay que ir a pedir más dinero al banco la respuesta es clara. Hay que tener un BUSSINES PLAN muy bien definido, y debemos tener clara una estrategia en la que primero creamos nosotros como empresarios para generar la suficiente confianza a la entidad bancaria. Hay que hablar con el mismo lenguaje que ellos, en particular como los “de riesgos”.
Hablamos de EMPRESAS ZOMBIES. Un sugerente nombre para denominar empresas que están financieramente muertas. Ya conocen la famosa frase: si debes 100.000 euros al banco tienes un problema. Si le debes 100 millones, el problema lo tiene el banco. Pues eso: las empresas zombis son las que el banco no se puede permitir “dejar caer” (too big to fail), necesita inyectar dinero e ir refinanciando la deuda sucesivamente, renegociando nuevas carencias, nuevas condiciones, lo cual va en detrimento de otras que sí serian financiables.
A menudo esta imposibilidad de dejarlas morir se debe al elevado coste social que por ejemplo pueden comportar en una zona determinada. ¿Quién asume este coste? Lo obvio y recomendable sería dejarlas caer y esponjar el sistema financiero, al que indudablemente lastran, adoptando medidas desesperadas, realizando prácticas no recomendables… todo para intentar devolver una deuda, hecho que todas las partes saben no sucederá en la mayoría de los casos.
Ante tal panorama yo les quiero hablar de oportunidades: las hay. Es un momento idóneo para renovar condiciones con los proveedores si no hay tensión de tesorería. Es el momento de analizar oportunidades de compra de otras empresas. De estudiar incorporar alguna línea de productos. El crecimiento corporativo exógeno vía adquisiciones puede ser una solución.